Columnistas Invitados

“Sin lucha no hay progreso”

Por Susana Seleme Antelo

Moros y cristianos, pedimos la unidad de la oposición política para las elecciones de 2025. Es lo inteligente, oportuno y pertinente. Sin embargo, nadie sabe aún cómo reaccionarán no solo la larga lista de candidatos de diverso tipo y procedencia, pero sin partido y, de suyo, sin personería jurídica, sino los partidos que sí tienen sus papeles en regla.


¿Cuáles son? 1.Tercer Sistema, 2. Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), 3. Acción Democrática Nacionalista (ADN), 4.Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), 5.Partido Demócrata Cristiano(PDC), .Unidad Nacional (UN), 7. Unidad Cívica Solidaridad (UCS), 8. Partido Acción Nacional Bolivia (PANBOL), 9.Movimiento Demócrata Social (MDS), 10.Frente para la Victoria, 11. Movimiento al Socialismo, (MAS) hoy en disputa feroz entre el ex Evo Morales y su sucesor Arce Catacora, cuyo final está sujeto a múltiples variables que veremos luego. En suma, 11 en total, cifra nada despreciable a la hora de hacer suma y restas.


¿De qué filas saldrá el candidato que represente a la oposición, desde los propios partidos o desde fuera, ambos espectros tan disminuidos en ideas y acciones de carácter político frente a la moledora de gente e instituciones con que el nefasto régimen de Arce Catacora quiere llevar a Bolivia al socialialismo como en Cuba, tan desvanecida? Porque ese será su deseo íntimo, también la pantalla para dar satisfacción a los dictados del eje euroasiático desde Moscú y los del siglo 21 locales.


En la práctica, es todo un juego de palabras, porque, la verdad sea dicha aquí reina un capitalismo rampante, con corrupción vergonzosa a todo nivel de los aparatos de Estado, de la función pública, incluida la administración de justicia, perdida en los en los vericuetos de la ilegalidad, la extorsión y el abuso, régimen además aupado por el narcotráfico no solo desde el Chapare controlado por Morales. Hay dibujo libre en todo el territorio nacional.


Bolivia se enfrenta a dos opciones cada una peor que la otra: el desmantelamiento de la democracia como forma de vida entre diferentes. Es decir, pluralidad política, separación de poderes, respeto al debido proceso, libertad de acción económica y libre empresa, social y cultural, con la ética de la mano de la ley, y, por otro lado, a la presencia del crimen organizado, con carta de legalidad en amplias zonas del país.


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Así el panorama desde la oposición y desde las andaduras el régimen, ¿cuál es la realidad de la agria disputa interna en el MAS? Para nadie es un secreto que ante la perspectiva de perder el ejercicio del poder que ejercen, se llamarán a la reflexión, por pura supervivencia. Pero además tendrán sobre sus cabezas a sus mentores totalitarios de allende los mares (Rusia, Irán, China) y los locales del Socialismo 21 para que recapaciten. Les exigirán lealtad con el fin mayor: la dominación de una parte importante en América Latina. La unidad política también vale para ellos. Nada halagadoras las perspectivas que llevarían a Bolivia a ser un Estado fallido. Va camino a serlo.


Morales, que parece ser una variable independiente y hace lo que le da la gana, al menos en su reducto en la cochabambina provincia Chapare, y con los movimientos sociales que aún le son afines, ¿se jugará a perderlo el todo por una pigricia de poder local, por mucho narco que haya metido ahí? Estaría muy trastornado si lo hace. Y no parece que lo esté, si hay voces que hablan de que ya desde hoy está conversando con la gente del régimen de Arce con quien se farreo el boom de precios de las materias primas, del 2006 al 2019, a pesar de su descenso desde el 2014.


En todo caso, Morales es ignorante de capirote, pero no tonto políticamente, al menos, si tomamos en cuenta los 14 años de su régimen casi omnímodo. Su error de cálculo en las elecciones de 2019, merece otro análisis. Aunque pareciera que a veces pierde su olfato político, que esté hablando con el poder real de Arce, es un dato importante que dice lo contrario.


Por el momento no son fiables las encuestas de intención de voto, sino no hay candidatos definidos. Pero, sumados los votos de Morales y Arce, podrán superar a cualquiera de la oposición, según la fotografía actual, tan proclive al cambio. Y ese cambio debería hablar de la lucha política democrática que Bolivia debe abordar frente al poder, que nunca concede nada, a no ser que se lo exija y se lo peleé. Estamos a tiempo.