Cultura

Nicanor Parra muere y deja un legado antipoético que hizo eco en Bolivia

Yo soy el descubridor de Gabriela Mistral/antes de mí no se tenía idea de poesía/soy deportista: recorro los cien metros planos/en un abrir y cerrar de ojos/a lo mejor ustedes no tienen idea de nada/han de saber que yo introduje el cine sonoro en Chile… Este es un fragmento del poema Como les iba diciendo, de Nicanor Parra, que muestran las características de su obra: el  humor, la ironía, el lenguaje simple y punzante.
Ayer Parra falleció, tenía 103 años y mucha gente se sorprendió porque parecía que el ‘ecopoeta’ chileno no se iría jamás de este mundo. Las redes sociales se llenaron de sus versos y de sus artefactos, esas tarjetas que fusionan imagen y palabra con un resultado mordaz. Una de sus obras que más circuló fue el de una imagen de una cruz con un mensaje colgado que dice Voy y vuelvo.

Escritor, físico y matemático, el reconocimiento a su trabajo sobrepasa las fronteras de la literatura en español. Importantes críticos y autores de habla inglesa lo estudiaron y tradujeron (Allen Ginsberg fue uno de ellos).

Desde su primer libro, Cancionero sin nombre, publicado en 1937, Parra marcó un nuevo camino en la poesía latinoamericana, y, por qué no, mundial.

Sobre él, el poeta boliviano Gabriel Chávez dijo que fue un poeta irreverente e iconoclasta. “Se trata de un gesto auténtico, sin duda, inherente a su visión de la vida, que se plasma también en sus textos en prosa y sus intervenciones públicas”, apunta Chávez, y agrega “pero, posiblemente, ese desenfado fue también la manera posible que encontró para construir una poética propia en un país y una época marcados por las luces (y alargadas sombras) de Neruda, Huidobro y, ya más remota, Mistral. No ha debido ser fácil hacer poesía en Chile después  de esos colosos, pero Parra, De Rokha, Lihn y Teillier nos demostraron que era posible”, señala el poeta chuquisaqueño, autor de La mañana se llenará de jardineros.
Según Chávez, la fórmula de la anti-poesía que patentó Parra, y que después muchos pretendieron calcar sin entenderla, no consistía en la demolición de todo lo anterior, como se puede pensar de manera facilista- continúa Chávez- sino en una reformulación creativa –o mejor: disruptiva- de la tradición heredada y concienzudamente digerida.

“Parra no era, pues, acaso a su pesar, un parricida, para decirlo en un juego de palabras de esos que tanto le gustaban y que ahora nos permiten afirmar que “tenemos Parra para rato”.  Esto, gracias a que el poeta no fue “más gesticulatorio que intrínseco” (lo que Neruda había afirmado de Pablo de Rokha), sino  ambas cosas a la vez: tan gesticulatorio como intrínseco (y también viceversa)”, concluye Chávez.

Grandeza
Para Jorge Campero, poeta, ganador dos veces del Premio Nacional de Poesía de Bolivia, Nicanor Parra fue un personaje muy grande de las letras latinoamericanas, que supo generar otra forma de expresión poética, y “por eso tenemos que estar agradecidos”, comenta Campero a EL DEBER.

“En la obra de Nicanor Parra ha sido importante su entrega, su actitud”, opina Campero. “También lo de vivir 103 años fue increíble, no les sucede a todos lo de vivir tanto. Y su trabajo siempre fue lúcido”, resalta el autor de Musa en jeans descoloridos.
Para Campero, uno de los trabajos que más disfruta de Parra es Lear, rey & mendigo, que es una traducción libre de la obra El rey Lear, de William Shakespeare.

“Su muerte servirá para que lectores jóvenes se acerquen a su obra, u otras personas que aún no la conocían”, reflexiona Campero.

Jessica Freudenthal escribió ayer temprano en su Facebook “Adiós, Nicanor. Te llevas mi corazón y toda la poesía”. Luego, en un contacto con EL DEBER señaló que además de ser considerado un poeta de gran importancia en todo el mundo, el poeta chileno es muy importante como artista contemporáneo, con sus obras visuales y sus artefactos que marcaron a muchos otros artistas que vinieron después. “Además, su trabajo literario es un verdadero parteaguas de la poesía latinoamericana”, señaló Freudenthal.

Homenajes
Los mensajes recordando a Nicanor Parra se extendieron por todo el mundo. Fue un eterno nominado al premio Nobel de literatura. En un perfil que le hace Leila Guerriero hace algunos años, cuando le pregunta por la publicación de sus Obras completas, Parra dice: “Pienso que nunca fui el autor de nada porque siempre he pescado cosas que andaban en el aire”.

 

Adhemar Manjón – EL DEBER

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