Opinión

La osadía de Leo Martínez

Decir las cosas de frente, sin perder la cordura y asistido apenas por el coraje de quien no está dispuesto a padecer injusticias del tipo que sea, es una práctica cada vez más rara en Bolivia y mundo afuera. Más aún si la verdad a ser dicha, en público, tiene como receptor a uno de tantos emperadores que andan por ahí mandando sobre las voluntades de otros y rompiendo toda regla de convivencia civilizada. Por eso ha sorprendido tanto el gesto de Leonardo Martínez, uno de muchos corredores del Dakar en Bolivia.

No es para menos, sobre todo en la Bolivia de hoy. Ya en el podio levantado frente al estadio Hernando Siles en La Paz para recibir a los pilotos que participan en el Dakar, y de cara a la testera en la que estaban el presidente Morales y el vicepresidente García, entre otras autoridades, Leo Martínez les dijo de frente y con voz pausada lo que se oye a gritos en las calles de todo el país desde hace meses: “Señor presidente y señor vicepresidente, la mayoría votamos No… respetemos la Constitución, respetemos el 21 de febrero”.

¿Por qué sorprende tanto y ha sido de tal algarabía ciudadana que Martínez les dijera a los dos mandatarios una verdad tan obvia? Así, de frente, en una fiesta hecha a capricho de ambos. Para ayudar a entender las razones (por si algunos no terminan de lograrlo), es válido el recordatorio o parangón hecho por Alfonso Cortez hace unas horas en su ‘féis’, al comparar este momento con el que narra el danés Hans Christian Andersen en el cuento de hadas El traje nuevo del emperador (a veces traducido como El rey desnudo).

Escrito a mediados del siglo XIX, el cuento narra la historia de un monarca que contrata a dos sastres para que le confeccionen un traje especial, muy fino e invisible para ineptos, que le ayudaría a seleccionar a los mejores funcionarios. Los sastres resultan ser pícaros y simulan coser la prenda, pero no lo hacen y se quedan con el dinero. Todos lo saben, pero nadie se anima a decirlo por miedo a ser tachado de inepto, incluido el monarca, que sale a desfilar desnudo. Solo un niño, inocente, grita: “¡El emperador va desnudo!”.

Alfonso remata: “A inicios del siglo XXI, bajo la millonaria carpa de un gran circo, en el escenario principal, ante la gran expectativa de los vasallos y en el momento de mayor emoción de un espectáculo televisado para todo el planeta, un anónimo súbdito se atrevió a expresar con valentía y mucha cortesía: ‘Señor emperador, usted anda chuto’. Es lo que ha hecho Martínez, sin duda desprovisto de la inocencia de un niño, pero dotado de todo el coraje que necesita cualquier persona para hacer prevalecer sus derechos.

¿Se imaginan qué hubiera pasado en Bolivia desde el 21 de febrero de 2016 hasta la fecha si cada uno de los interlocutores ocasionales que han tenido Morales y García les hubieran dicho, como lo hizo Leo Martínez, “señor presidente, señor vicepresidente, respeten el 21 de febrero, respeten la Constitución”? Pienso no solo en los empresarios del país, a los que ambos mandatarios les dan palo, los denigran y enfrentan con medidas adversas que afectan a sus inversiones, pero a los que acuden cada vez que necesitan una foto de impacto para sortear momentos difíciles. Pienso también en otros actores, como los del propio oficio de las artes, o las estrellas del deporte y muchas más que llegan hasta ellos, pero no se atreven a decirles que van chutos.

Está claro que sí es posible hacerlo. Todavía es posible, sin que le corten la cabeza a uno por osar decir la verdad. A Martínez lo dejaron salir ileso tras su osadía, pero estoy segura de que así fue porque todo ocurrió en un escenario televisado a escala internacional. Habrá que estar en guardia, para asegurarnos que nada malo le pase al único campeón boliviano del Dakar, como el propio Leo lo recordó ahora, aunque nadie lo destaque como tal. Esto no es paranoia. Es estar consciente de la realidad que vivimos en Bolivia. Lo de cortar la cabeza es sentido figurado, pero ya sabemos que hoy se aplican otras ‘guillotinas’ a los que osan señalar que “el emperador va desnudo”.

Lo puede confirmar ahora mismo el propio Martínez. La corte de nuestros emperadores ya ha hecho un intento de denigrarlo, haciendo circular una foto en la que Leo aparece como “amigo de separatistas”. Vano intento, porque nada borra ya el momento en el que por fin alguien les dijo de frente y en público, “respeten la Constitución”. Martínez lo dijo porque, como dice Fede Morón, #elcorajeescontagioso. Solo falta que ese coraje contagie a algunos más, sobre todo a quienes rompen cercos y llegan hasta Morales y García.

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